martes, 28 de abril de 2009

Director 2009.04.28


A medida que van pasando los años y voy conociendo las nuevas generaciones de periodistas, y salvo honrosas excepciones, siento en el fondo de mi corazón que lo que yo entendía como noticia no tiene nada que ver con lo que hoy le dan en llamar. Quiero creer, en defensa de unos pocos, que en una Nación donde los puestos de trabajo dependen de las subvenciones estatales o regionales y de los grados de inclinación de tu cintura con el suelo... es casi comprensible que haya que hacer aquello que uno no quiere o que va en contra de sus principios... mientras se pueda llevar unos euros al hogar, mensualmente.
Sin embargo la gran mayoría disfrutan como posesos de la “basura” que ofrecen a sus lectores, radioyentes o tele-espectadores. Y el caso que estamos viviendo desde hace unas horas (suelo escribir mi comentario la víspera, entre las seis y siete de la tarde) me da la razón sin el más mínimo reproche.
La visita a nuestra querida España, por parte del señor Presidente de la República Francesa, resulta atractiva e interesante porque monsieur Zarkozy viene acompañado por su bella y elegante esposa. Y ya verán ustedes como los medios informativos le dedicarán más atención a la primera dama francesa que a las relaciones bilaterales entre ambos Países o la gran colaboración que Francia nos presta para ir cercando a la banda terrorista ETA o que hayamos estado presentes en el “Grupo de los 20” -ocupando la silla del Presidente de Francia- cuando no tenemos derecho a ella.
Y amén de todo eso que es muy importante, tenemos que saber poner los puntos sobre las “íes” en el terreno internacional: norte de África, Oriente Medio, Zona del Caribe, etc.... Y es en esos terrenos donde se demuestra si los Países tienen a un estadista o simplemente tienen un juguete roto.
Y nosotros (me refiero a los compañeros de información), mientras tanto, soñaremos con el glamour de madame Sarkozy, con su belleza y con las ansias que despierta en varones y lesbianas, su presencia entre nosotros. Y es que tenemos que reconocer que Carla (perdón por el tratamiento, monsieur Zarkozy) es una mujer bellísima, con aguda personalidad y un “savoir faire incroyable”.
¡Ah!. Esperemos a la “prensa rosa” y a la del “tomate” y verán ustedes el tipo de periodismo que nos van a ofrecer.
Quizás andarán a la búsqueda de la tenista que ayer, entre set y set y en plena pista, se cambió -sin ruborizarse- “sa culotte noire” par “une culotte blanche”.
¿Cuantas visitas calculan ustedes que tendrá la página que está ofreciendo la filmación completa del cambio de la prenda inferior femenina?...
Luis de Miranda