martes, 5 de mayo de 2009

Director 2009.05.05


Si la ejecutiva del Bloque Nacionalista Gallego analizase el verdadero resultado de las últimas elecciones (01.03.09) y aceptase la realidad, se daría cuenta de que el más fuerte de los varapalos (entre otros) se lo ha dado el pueblo gallego por la imposición del idioma gallego sobre la Lengua de Cervantes, pese a que en nuestra tierra residen gentes de distintas regiones de España... que ignoran totalmente el idioma preferido por Castelao. Y lo más curioso y llamativo es que su gente o sus afines siguen dándole “erre que erre” al tema, provocando más cabreo del ya existente.
Yo me atrevería a decir que es una actitud chulesca que nos le lleva ni llevará a ninguna parte: sino todo lo contrario. Seguirán generando más repulsa entre los habitantes del lugar.
El corresponsal del Diario “La Opinión” de Santiago de Compostela nos informa de que “la oferta de empleo para maestros es la primera que le toca gestionar a la Xunta del P.P. Pero en su ejecución apenas habrá novedades, porque la Consellería de Educación ha optado por repetir prácticamente el modelo y los criterios implantados por el bipartito. Por eso el uso del gallego no sufrirá cambios, a pesar de que el Presidente, don Alberto Núñez Feijóo había anunciado que en las oposiciones de la Administración podría responderse indistintamente en gallego o en castellano”.
El problema que ahora tiene el señor Núñez Feijóo y la mayoría de quienes residimos en Galicia, es que tienen que modificar la Ley de Función Pública para que aquello que nos prometió el señor Núñez Feijóo en su campaña electoral se pueda llevar a cabo. Y a parte de estos “pasos legales”, está escondido el desafío de quienes no acaban de aceptar que han perdido las elecciones (como lo mismo sucede en el País Vasco) y buscan los modos y las formas de hacerse notar... cuando -y créanme que no sería una buena noticia- este Bloque actual y su empecinamiento chulesco, les llevará irremisiblemente al mismo lugar donde “descansa” U.C.D. Y si no lo creen, dejemos que el juez “tiempo” ponga a cada uno en su sitio. Recordemos todos que cuando un pueblo está hasta el gorro de imposiciones, cualquier reacción, por muy descabellada que sea, es lógica y determinante.
Luis de Miranda