viernes, 15 de mayo de 2009

Director 2009.05.15


Hoy es el día de San Isidro, labrador. Y cuando yo era jovencito, un labrador o labradora era gente sin ninguna formación cultural, para su desgracia. Entonces no había acceso al mundo de Internet ni tampoco a Emisoras de países extranjeros. Por lo tanto, cualquier argumento hecho por un simple periodista, lo daban por cierto. Y ya no digamos si lo decía el Alcalde o el cura del pueblo... eso se defendía a capa y espada.
Sin embargo ahora la tortilla ha dado la vuelta y tiene mejor color y cocción; puesto que, ante cualquier duda, sólo tenemos que sentarnos delante de un ordenador o de un televisor y sintonizar uno de los múltiples Canales de Televisión que nada tengan que ver con ninguno de los nuestros.
Lo que ha hecho TVE, en la final de la Copa del Rey, no se hizo jamás durante los años del régimen del general Franco... y sí, por ejemplo, en la época de Stalin, de Nikita Krucheff, de Adolfo Hittler, de Fidel Castro, de Hugo Chávez... o en la China del presente. El plano corto en el que vimos a un vasco con la mano en el corazón mientras oíamos nuestro himno nacional (una vez limpio de silbidos) o los planos generales “tirados” desde planos altos para evitar los planos de fondo... no sólo es vergonzoso... es que dan ganas de vomitar. Y para que toda esta “pre-fabricación” quede olvidada inmediatamente, se destituyó a Julian Reyes (director de deportes de TVE).
En la época en que los labradores eran analfabetos, quizá tal destitución era aceptada. Pero quienes conocemos por dentro esos medios (ya que hemos trabajado en ellos) sabemos que para tomar una decisión de tal envergadura hay que haber recibido órdenes de mucho más arriba... pero de mucho más arriba.- Claro que esto pasó, pasa y seguirá pasando, en tanto en cuanto alguien no ponga coto a esta dictadura salvaje y oculta (ahí tienen ustede el caso del Stadium de Mestalla), cuyo fin es ir borrando los símbolos de España, con la valiosa ayuda de las Autonomías. Otro caso sangrante es Cataluña, donde tampoco se oye el himno español, cuando acude nuestro Rey. Y para que estas decisiones se tomen, los realizadores tienen que recibir las órdenes de muy arriba.
Y regresando a los nobles labradores de aquellas décadas, nuestro Presidente de la Xunta de Galicia ya ha caído en la trampa. Nos prometió durante la campaña electoral unos caramelos que la gran mayoría de los gallegos estamos deseando llevarnos a la boca... Pero, como se dice popularmente, “poco dura el pan en casa del pobre”... De lo dicho... ná de ná, como dicen los castizos. Porque cuando ya se ponen excusas o jugamos al escondite, mal inicio tenemos. Si le hemos dado a don Alberto Níñez Feijóo la mayoría absoluta fue para que deshaga todo aquello que nos impuso la dictadura bipartidista. Quienes hemos votado por el cambio es porque aquella dictadura nos recordó, paso a paso, la que vivimos entre 1939-1975. Así que, señor Feijóo, no nos venga con disculpas de que tiene que esperar a que los Ayuntamientos que están amancebados con el BNG soliciten que A Coruña vuelva a llamarse La Coruña, cuando fueron ellos quienes nos impusieron la primera opción.
Por favor, señor Núñez Feijóo, no se deje contagiar por el señor Rajoy, que nos dice una cosa por la mañana, otra a mediodía y otra a la noche. Usted nos prometió la co-oficialidad de las dos Lenguas. Así que no haga como los Jefes de las Mafias cuando nos retan a muerte, mientras están arropados por decenas de guardaespaldas. Y en este caso concreto, sus guardaespaldas son los Ayuntamientos gobernados en coalición con el BNG.
Piense por un momento que nuestro Alcalde de La Coruña tiene el bastón de mando de la ciudad porque así lo han querido los nacionalistas. Y si don Henrique Tello se levanta mañana de mal humor y decide dejar “colgado de la brocha” a don Javier Losada... toda la gente del PSOE -con el Alcalde a la cabeza- tendrían que abandonar María Pita. Y mientras el señor Tello sea el que decide qué Alcalde prefiere para nuestra ciudad, nadie le va a solicitar el cambio del topónimo. O sea que seguiremos como antes: “el uno por el otro y la casa sin barrer”.
Mal inicio el suyo, si nos promete una cosa y luego resulta que tiene que consultarla con sus adversarios políticos. Y créame que personalmente le deseo de todo corazón que obtenga los mayores éxitos, en beneficio de Galicia.
¡Ah!. Le recuerdo, señor Presidente, que los labradores y asabemos leer, escribir y hablar por teléfono.
Luis de Miranda