jueves, 21 de mayo de 2009

Director 2009.05.21


Aquellos que nos hemos impuesto redactar un comentario diario, nos topamos, de cuando en vez, con uno de esos días en que los archivos que guardamos en nuestra mente están “fuera de cobertura” (como dicen las generaciones actuales) o se hallan en estado de letargo. En una palabra, que por muchos minutos que pasemos delante del ordenador, no acabamos de encontrar la luz del final del túnel. Y eso que debo reconocer que ustedes, los radioyentes y vecinos, y mientras tomó un café, me piden que toque tal o cual tema del momento presente.
Reconozco públicamente que en eso de la información y de las inquietudes que ustedes me manifiestan les llevo tres pueblos de ventaja a nuestros políticos; ya que ellos, una vez alcanzado el poder, se olvidan de cuando estaban en la oposición y recurrían a ustedes y a nosotros (los medios de información) con una sencillez y humildad envidiables. Sencillez y humildad que, de manera automática, pierden sin el menor pudor.
Claro que cuando estas inquietudes o protestas que ustedes me hicieron saber y las saco al aire (o las escribo), resulta que nuestros representantyes políticos me defenestran, me insultan y me ignoran; puesto que lo que ningún político admite es que se le saquen sus trapos sucios o sus errores... y se los hagamos llegar a la ciudadanía. ¿Y saben por qué?... Porque ellos (los políticos) están por encima de todos nosotros y del bien y del mal. Ellos son los mejores especialistas en las funciones que les han sido encomendadas. Ellos son los mejores arquitectos del mundo y de la vida de todos nosotros. Ellos son la sustitución de los dioses de la Roma de los Césares... y también de las termitas, ya que por donde pasan y pisan clonan al caballo de Atila: “donde pisaba el caballo de Atila, no volvía a nacer la hierba”.
Al enterarme por un medio de comunicación escrito que “van a sacar la estatua de María Pita de la plaza que lleva su nombre”, inmediatamente busqué la biografía de ella y consulté dos o tres libros de historia, porque me surgió la duda si el motivo de hacerla desaparecer era motivado por aquello de la memoria histórica o por haber tenido algo con Franco y su régimen ditactorial.
Pienso, y estoy convencido de ello, que el actual gobierno bipartito arrastra tanto odio, que buscan la forma y manera de herir a todos esos votantes (que son la mayoría, por cierto) que le entregaron a la derecha su confianza. Para esas gentes que buscan sólo la revancha, la venganza, lo que más les satisface es ver y oír las reacciones de un pueblo que se siente orgulloso de su propia Historia. Y ellos, los vengadores, mientras que el pueblo se siente herido en su sensibilidad, buscan y rebuscan en los baúles de la Historia aquellas personalidades queridas y respetadas por los coruñeses, para que quienes llevamos a La Coruña en las venas nos sintamos cabreados.
No debemos olvidar que uno de los símbolos que nos identifican como coruñeses es nuestra inolvidable María Pita. Pues, bien. A nuestra heroína quieren sacarla de su propia plaza y probablemente esconderla en el rincón más lúgubre y sucio de nuestra ciudad; ya que de lo que se trata es de cabrearnos a los coruñeses de toda la vida... por una saga de renegados y de foráneos.
“Hay que tirarla en un sitio donde nadie la encuentre”, llegó a decir el arquitecto, según nos informó don Henrique Tello.
¡Ah!. Y por acción rebote, van desmontando todo aquello que tenga que ver con nuestro ex-Alcalde, Paco Vázquez. Y si nadie les hacemos frente, también intentarán trasladar la Torre de Hércules a sabe Dios dónde.
Pienso que estos gestos de anti-coruñesismo son los que hacen más grande y noble la figura de Paco Vázquez... y desenmascaran a los cretinos.
A ver si alguna vez llegan a entender los “progresistas y los separatistas” que ni a Paco Vázquez, ni a Alfonso Molina Brandao los borrarán de la historia de La Coruña, se pongan cómo se pongan. El pueblo, aunque a veces lo parezca, jamás está dormido. Y espero que así sea, por el bien de La Coruña.
Luis de Miranda.