jueves, 4 de junio de 2009

Una piedra en el agua


Por hallarlo interesante para cierto sector de la ciudadanía -aunque el contenido del artículo discurra bajo su responsabilidad- he aquí la copia del comentario publicado por el Diario La Opinión, con fecha del pasado 27 de mayo:

"La estrategia del disimulo, el silencio interesado y el despiste fingido son argucias a las que recurre el alcalde coruñés durante las sesiones plenarias municipales, para desembarazarse de cualquier pregunta incómoda o para la que no tiene respuesta. Este comportamiento totalitario, excluye toda posibilidad de debate y no define las distancias que existen entre una corporación democrática y la tribu o el rebaño. La negativa a facilitar información, en el propio ámbito municipal, refleja también carencias de probidad administrativa y el temor de ser señalado por su falta de racionalidad y sentido común. Ahí está, sin responder, cuál ha sido el montante de los gastos de la excursión a Nueva York, o de la más reciente de concejales e invitados a Madrid, algunos de aplaudidores espontáneos, que llevó el Sr. Losada a su conferencia. La verdad no puede ni debe ocultarse; no es aire confinado, porque cuando se ventila flota. Tampoco el alcalde ha suministrado datos sobre el expediente abierto por el episodio que costó la vida a una turista, al caerse por la barandilla del paseo marítimo a la altura de Os Pelamios, sobre cuyo estado irregular se habían formulado denuncias en noviembre de 2008, sin que se reparase el adral. A las preguntas del concejal Julio Flores acerca de las molestias -subsanables- que soportan los usuarios de Alvedro, por el traslado desde el parking provisional, respondió con un lacónico "son incidencias". Lo del botellón es "convivencia juvenil" y lo del topónimo, "un cachondeo". Recuérdese cómo se arrastraba por las redacciones, siendo acólito de Vázquez. Sin duda cumple el viejo axioma: "Si quieres saber cómo es el monaguillo, dale un carguillo". Proclamar que el cambio de color de los uniformes de la Policía Municipal "les hará más eficientes" resultaría jocoso, si no estuviera sometido a la adefagia congénita de los nacionalistas. Más que provocar hilaridad, estremece. Para La Coruña es una piedra en el agua.
La señora Marón debiera moderar su furor cuando transita por los pasillos municipales tras los plenos. Es como si le faltara espacio para caminar. Estos bríos podría utilizarlos, como representante de La Coruña, en el Congreso, en cuyo ranking de iniciativas figura como la diputada 0,0. Los buenos modales son también herramientas de formulación política".
CELSO FERREIRO